Que agosto sea el mes de los gatos se debe al inicio de un comportamiento sexual más activo de esta especie producto del aumento de las horas día de luz solar, lo que genera un efecto fisiológico en el Sistema Nervioso Central (epitálamo) que genera toda una descarga de neurotransmisores y hormonas que desencadenan finalmente este evento. Lo mismo ocurre con otras especies como los equinos, que son estacionales de días largos, la diferencia está en que los caballos no maúllan ni pelean por hembras en techumbres o muros y esa es la razón por la que se asocia el octavo mes del año con estos felinos en el hemisferio sur (en el hemisferio norte es febrero).

Si se trata de celebrar a los gatos la verdad es que existen múltiples días a lo largo del año en que, dependiendo del país, se les rinde homenaje. El 20 de febrero en Estados Unidos en tributo a Socks, el gato que habitó la Casa Blanca en la década de los 90, día elegido para concientizar sobre la tenencia de mascotas. También el 8 de agosto considerado el Día Internacional del Gato y su fecha de celebración en Chile y el 29 de octubre, por la propuesta de una fecha por una especialista en felinos en Norteamérica, por lo que, en realidad, estos bigotones son los animales más celebrados en el mundo.

Pero este mes tiene una connotación especial y es un llamado de alerta a sus tutores, debido a que existen riesgos asociados a su comportamiento sexual. Dentro de su conducta sexual está el rivalizar con otros machos para conseguir el apareamiento con una hembra e incluso con las propias hembras antes, durante y luego de la monta. Esto puede estar asociado a consecuencias en la salud del animal, debido a que a saliva del gato es rica en microorganismos, por lo que al morderse o rasguñarse durante estas disputas pueden propagar agentes patógenos y causantes de enfermedades muy contagiosas, siendo las más complejas desde el punto de vista sanitario y de salud de la especie el Síndrome de inmunodeficiencia felina (SIDA Felino) y la leucemia. Ambas solo poseen tratamientos paliativos, quedando estos como portadores y siendo estas enfermedades progresivas, que afectan o deprimen su sistema inmune, dejándolos expuestos a enfermedades o contaminaciones secundarias (microorganismos oportunistas).

A esto hay que sumar los traumas producto de caídas durante la riña, atropellos al perder una pelea y huir de su adversario, las mismas mordeduras (muy graves y de cuidado en esta especie) o arañazos que podrían ser superficiales o profundos, también las agresiones por partes de humanos que pueden ir desde un simple golpe hasta un disparo con armas de aire comprimido o fuego pueden ser constitutivos de serios daños irreparables o incluso la muerte de los felinos.

¿Puedo prevenir este comportamiento en los gatos? Sí, absolutamente, castrándolos a edad temprana (machos y hembras) para evitar la conducta sexual, evitando el dejarlos en libertad o enviarlos al exterior y, por ende, evitar la trashumancia, vacunándolos y desparasitándolos periódicamente, previniendo el contacto con otros animales, ejerciendo un control permanente. Es decir, siendo responsable en la tenencia de los gatitos, es posible evitar que por su “llamado de la naturaleza” puedan dañarse y dañar a otros.

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